viernes, 5 de octubre de 2012

¿Qué hacer antes de los 30? Salvarse...




He llegado a casa de madrugada en un taxi, parece que fue ayer que cogía el mismo medio de transporte y abandonaba la ciudad (y a Jóse) escapando a Bucarest, aún compungida me toca levantarme dentro de cuatro horas y enderezar mi cuerpo para asistir a una jornada de trabajo frente al ordenador.

¡Uff!

Miro el móvil con su energía a tope, y sus quichicientos mensajitos y llamadas. Deslizo mi dedo por las actualizaciones y las borro todas. Ya volverán a llamarme.

Mis ánimos están por los suelos, trabajo a modo zombie, y me emociono con un rico café.
 Pienso, con qué poco puedo ser feliz, un café con espuma de leche y tres cucharadas soperas de azúcar.

Por fin, mi día ha terminado. Vuelvo a ponerme los zapatos, ya que suelo quitármelos disimuladamente por debajo del escritorio y cojo mi bolso.  

Salgo a la acera, el otoño me recibe con lluvia y mi pelo parece un erizo enfadado. De repente entreveo a una rubia en un mini rojo, que no deja de dar la lata con la bocina.

En la puerta de mi trabajo se giran todos a mirar a esa mujer, que baja a grito pelado, apretada en un vestidito negro, pelo mojado hacia atrás y tacones, aullando:

¿Dónde coño has estado? ¡Sube ya al coche!

¡Ups! Reconozco a  Irene, que está formando una doble cola en la avenida y haciendo que se gire media ciudad formando un atasco.

Corro inmediatamente y me subo a su impecable joyita de asientos en piel blanca. No nos damos si quiera un beso o un abrazo, ella está enfurecida.

Mujer, esto ya es el colmo, no y no. No entendemos nada, primero súper borracha y tenemos que ir las cinco al rescate, y  luego desapareces tres día y no te dignas a coger el teléfono o avisar. ¡Qué no somos tus padres!, coño, somos tus amigas. ¡Qué lo estas haciendo todo mal! ¡Todo fatal! Estamos cabreadas, todas, dime algo, contesta…

Tienes razón… me animo a soltar.

No me vengas con qué tienes razón, esto no es normal, ¿has hablado con alguien? Hace días que no hablas con ninguna de nosotras. No me digas que has estado con el gilipollas de tu ex, ¡no me lo digas!, porque te bajo ahora mismo, vamos que abro la puerta con el coche en marcha y te empujo.

Irene estaba muy enfada, conducía rapidísimo y noté como se saltaba algún semáforo. Mientras me caían algunas lágrimas por la mejilla, pensaba, -¿Dónde me estará llevando tan de prisa?-. De repente tuve un dejavù y recordé a Regina llevándome unos cuántos decibeles más calmada, a tirarme de un puente.

Irene, no he hablado con nadie, no sé lo que me pasa, una mala racha, me imagino. Te acuerdas que la última vez estaba cenando con Jóse, pues me llamó él y se me vino el mundo encima… le conté tímidamente siendo la primera vez que lo verbalizaba.  

¡Ese cabrón! No te dejará en paz. Sentenció indignada

No, no. No hablé con él. Pero no sé, tuve que irme del restaurante… contesté sintiendo una lástima por Jóse. ¿Quién coño me creo que soy? ¿Qué mala persona soy? Pobre mi chico con lo bueno qué es. Sentí unas desmedidas ganas por llamarle.

¿Has dejado a Jóse ahí? ¿Solo? ¡Estás loca!, ¿lo quieres o no? ¿qué te pasa?¿qué coño pasa? preguntó Irene a los gritos.  

¿Dónde vamos? colé, mientras la guitarra de Jack White me martillaba la sien.

Cómo no obtuve respuesta, ya que Irene seguía conduciendo como una loca escribiendo con la otra mano un mensaje en su móvil.  

Le confesé: Quiero empezar algo con Jóse, algo serio, ya no sé si él querrá porque claro, siempre le salgo con alguna locura, pero me di cuenta que me gusta, que me encanta y me he equivocado.

Ese chico no querrá verte, hazte una idea.

No me digas eso, contesté sintiendo una nueva marea de lágrimas recorriendo mi rostro.

Sí que te lo digo, niña, alguien te tiene que abrir los ojos dijo Irene y se dio cuenta que se estaba pasando. Vale cariño, ya hablaremos más tranquila, coge el volante que tengo que responder esta llamada.

Irene, ¡¿Qué dices?! No sé conducir, lo sabes…

Sólo tienes que mantener el coche recto contestó sin percatarse en nada, ni de mis lágrimas, ni del peligro, ni nada. Estaba irreconocible, con lo dulce que es ella conmigo.  

Irene coge la llamada y se pone a más furiosa que antes; ¡Lo sabía, lo sabía, es qué son lo peor! dice, y en cuestión de segundos, me quita la mano del volante se apodera de él con fuerza y girando bruscamente a tal velocidad, no le da tiempo a detenerse. Mientras las dos gritamos sabiendo que íbamos a llevarnos por delante a esa persona en bicicleta. Vuelvo a coger el volante y trato de girar el coche lo máximo posible.

¡Puffffff! ¡Ahhhhhhhhhhhhh!

Nos hemos llevado por delante a un chico, que ha volado por encima del capot y ha aterrizado a unos… ¡Ahhhhhhhhh! no sé cuantos metros más lejos.  

¡Estamos en shock!

¿Tú estas bien? Nos preguntamos casi a unísono y bajamos desesperadas del coche.
Mientras Irene llama a una ambulancia, me acerco al chico y veo que respira. Me siento aliviada.

Hay mucha sangre. Le tranquilizo y le digo que hemos llamado al 112.
¿Cómo te llamas?le pregunto para comprobar si está consciente.

Yago responde y cierra los ojos.  

¡Yago! ¡Yago! comienzo a gritarle presa del pánico, mientras la gente hace un corro alrededor del accidentado.

Irene tiene una cara de estupefacción indescriptible,
 ―¡Mierda! Sí que ha sido un día difícil me dice. Mientras me abraza y susurra: Lo siento si me he descargado contigo, te quiero princesa.

Y yo. Quédate aquí por lo del coche, que yo acompaño al chico al hospital.
Me subo a la ambulancia y cojo la mano de Yago, pienso en mis problemas y los veo chiquitines, tontos, sin importancia… Cuándo la vida depende de un segundo que diferente se ve todo.

Yago, no me dejes, yo estoy contigo le digo al desconocido, mientras acaricio su mano.

Continuará…  




 No os perdáis mañana a Karol Scandiu con sus gemelas y más sorpresas…

jueves, 4 de octubre de 2012

Ecuentro en tacones. Reunión, encuesta, qué más da.

La reunión había empezado media hora tarde (como de costumbre), ya estaban todas sentadas alrededor de la mesa del salón y sujetaban con una mano una delicada copa de coctel, que contenía un liquido anaranjado y dulce (con mucho alcohol) y con la otra mano sujetaban unos bollos de vainilla que la madre de Karol había donado para el evento, bueno, en realidad los había traído para el desayuno, pero las chicas no pudieron guardarlos en la alacena a causa del apetitoso aspecto que tenían.


Apagaron las luces y sus ojos quedaron a oscuras, acostumbrándose a la escasa luz que despedían las velas regadas por la habitación.
Irene se levantó de su sitio con la bebida en la mano y con voz lúgubre dijo:
— Hoy no tendremos reunión negra, en su lugar he planeado un pequeño juego de preguntas, todas muy fáciles.
— No, la semana pasado por unas y otras se aplazó la reunión negra para hoy, así que no hay cambio de planes que yo la necesito más que el comer— dijo So mientras daba un largo trago a su copa.
— Ya lo sé, pero es que tengo que mentalizarme para ella y esta no es mi mejor semana, que tampoco pasa nada por que hagamos la reunión la semana que viene— aclaró Irene mientras tomaba asiento de nuevo.
— Claro, os dedicasteis a gastarme las cremas bronceadoras de LAMCOME y así pasa, que no se pueden hacer las cosas en orden.
— Fue a hablar la que llegó con más chupetones en el cuello que manchas han tenido Irene y Karol  juntas— bromeó Alicia con la boca medio llena de bollo de vainilla.
— Venga, princesa, si has pensado un juego yo me apunto, dispara, Irene— medió Connie para que la reunión no se aplazara más tiempo (había quedado con su chico-amante-videoclub)
— Ale, otra semana sin desfogar, venga sí, empieza a ver qué has preparado— aceptó al fin So.
— La cosa es fácil, he preparado unas preguntas cortas que contestaremos todas a la vez, por el orden que queráis. No es nada más que eso, pero creo que nos vamos a reír mucho. La que dé la respuesta más original se quita prenda y bebe de la botella de vodka. Vamos, como cuando estábamos en el instituto, que me apetece recordar viejos tiempos. ¿Os mola la idea? — Aclaró Irene esperando una respuesta afirmativa de sus amigas.
Todas estuvieron de acuerdo, incluso Connie y Karol parecían entusiasmadas con el calendario de la sesión semanal.

Irene—  Empezaremos por algo facilito. Pregunta: ¿Un color?

Ali: Mejor desaturado, que luego nos llaman horteras. O sea, ya sabes, una cosa discreta.
Regi: Rosa, tengo que ser fiel a mis principios y mi mota.
Karol: El que me destaque las tetas según la ropa que me ponga.
Connie: Piel, piel morenita, piel de bronceado caribeño o un cubano... soy de ideas fijas.
So: ¡Verde!
Irene: El morado al pintar, el negro al vestir y el rojo para el resto de cosas.

Irene— ¡Punto gallifante para la Karolita! ¿Comida?

Ali: ¡Sí, por Dios! Estoy de la dieta hasta mucho más allá de las narices. Quiero comérmelo todooooooo
Regi: Supongo que antes, durante y después de las comidas, siempre viene bien.
Karol: Hacerla y recibirla.
Connie: La de mi papá "Cuoco Italiano" (Un edipo al 100%)
So: Chuletón.
Irene: Yo con Regina no juego, ale, que iba a contestar que sopa de cocido y ahora me da coraje.

Irene— Regina prueba superada, no hombre no, eso no se hace— dijo negando con la cabeza y señalando los pantalones de la ganadora— Sigamos…¿Vuestra Película?

Ali: Que no la elija So, que me veo en una de guerreras y ahora mismo no me pone nada, después de ver el tanga de Regina.
Regi: Calla, que tengo que beber porque estoy cogiendo frío. A ver, por dónde iba, sí, yo quiero una de suspense, con tío bueno incluido que deje buen sabor de boca.
Karol: A solas, de terror cualquier, a dos, una que aburra que así puedo meter mano y lengua sin preocuparme de perderme el guión.
Connie: The taken con Liam Neeson. ¿Sabéis que ahora está la segunda parte? Pero la primera es… ¡impactante! O todas las de Woddy Allen, que es un artista.
So: Braveheart.
Irene: De las que me dejan pensando un rato y recuerdo siempre, El efecto mariposa creo que es la mejor opción.

Irene— Karol vuelve a puntuar ¿Ese sabor que os hace perder el norte?

Ali: ¡Azúcar!
Regi: Helado de fresa con birutas de chocolate.
Karol: A lengua y no de vaca en pepitoria.
Connie: Frambuesa.
So: Chocolate.
Irene: El sudor saladito después de una ducha y el sexo, y por ese orden.

Irene— Ok, esta vez punto para mí, vaya caras que me habéis puesto por favor…— Contestó quitándose la falda— ¿La mejor fiesta?

Connie: Muchas y en especial estas que nos reúnen.
Ali: Una en casa, tranquilita, con amigos, su buen vino… Esas cosas. Vamos que estoy con Connie— contestó cómplice mirando a su amiga.
Regi: Una con muchos hombres y pocas mujeres.
Karol: Las mejores son en la que solo hay dos invitados.
So: Halloween.
Irene: Pues yo creo que como las orgías ninguna, pero vosotras sabréis, claro.


Irene— Regina vuelve a llevarse el gato al agua, fuera la camiseta. ¿Parte masculina?

Ali: ¿Solo una parte? La inteligencia, supongo.
Regi: El pelo, me vuelve loca que tengan canas.
Karol: Las manos.
Connie: Los ojos…— rió sonrojada—  Vale, las manos— volvió a reír—  Pues… no me decido…¡Todo!
So: La polla, es lo único que les salva.
Irene: Los ojos, si mira de verdad lo notas, aunque la voz… esas fuertes y profundas, ñam ñam.

Irene— Esta vez So se merece todos los aplausos, como nos oiga alguien vamos a flipar. ¿Me puedes dar tu vestido, So? Gracias… ¿Parte femenina?

Ali: Pues eso, la inteligencia. Al final me da lo mismo una cosa que otra, pero que sea lista, que me aburro si no.
Regi: Las curvas, una mujer bien proporcionada, si señor.
Karol: Los labios.
Connie: Los labios.
So: Las piernas y el culo, nenas. Como ese que nos muestra Irenita, ains…— dijo pellizcando el moflete con dos dedos.
Irene: ¡Ay! Jo, así no hay quién se concentre, ah, sí, femenina… supongo que me gustan las tetas, las mías y las de las demás, uufff enterrar la cara…

— ¡¡¡¡YA!!!! — Dijeron varias al tiempo— Que te pierdes rubia.

Irene— Esta no debería puntuar, que somos muy sosas, pero se lo daremos a Regina. Venga va, sigo, ¿un juego?

Ali: ¡SIEMPRE! — Gritó mientras recordaba su noche anterior y la experiencia sobre la lavadora de cierto chico.
Regi: El escondite desnudos, a ver si me encuentras bajo la mesa.
Karol: En pareja y que incluya perder prendas de ropas si pierdes, y si ganas también.
Connie: El pilla, pilla. En Argentina significa otra cosa— dijo subiendo las cejas.  
So: Rol, disfraces y sumisión.
Irene: Yo es que el striptess-poker me pirría.

Irene— Punto para Karol ¿Sexo?

Ali: Sí, gracias.
Regi: Opino como Alicia, lo sé, copiota copiota— dijo burlándose con la lengua fuera.
Karol: Siempre que se pueda y se quiera.
Connie: Femenino.
So: Uuuum del bueno?
Irene: Yo contestaré que mucho y divertido, siempre divertido.

Irene— ¿Connie? Creo que esa respuesta es la ganadora, porque te juro que no me lo esperaba viniendo de ti. Siguiente: ¿Orgasmo?

Ali: Eso era Zumo de naranja con licor de melocotón ¿no? Me los bebía de tres en tres sólo para decir el nombre. Madreeee… qué joven que era.
Regi: Por supuesto, ¿cuándo?
Karol: No siempre es lo más importante; llegar por llegar, mejor disfrutar el viaje.
Connie: A veces.
So: Clitoriano y muuuuuuuchos, por favor.
Irene: Con la boca, se pueden entretener ambos en la pareja todo lo que quieran.

Irene— Le daremos por originalidad el punto a Alicia, que mira que eres rebuscada, nena. Recuento de votos chicas, a ver, creo que hay un empate entre Karol y Regina, aunque So está en pelotas también, quién te manda ponerte vestidito hoy, chula. Pues la semana que viene veremos como desempatamos porque Connie está muerta de frío y sé que ha quedado para que le calienten el body en el videoclub. Suerte guapa y tráenos una postal o la peli del Guardaespaldas.








Y no te puedes perder mañana viernes las increíbles aventuras de nuestra Connie en...

             

miércoles, 3 de octubre de 2012

Galletas de la suerte - Estallido


Llevo así todo el día. No he comido. Creo que tampoco he dormido. Cada vez que cierro los ojos...



La voz había anunciado el comienzo del transporte, pero nadie notó que la celda se moviese. La misma voz les había indicado que el sujeto C había mentido conscientemente al contestar a la sexta pregunta de descalificación. Se apenó por el espectáculo del cuerpo desmembrado, consecuencia de la mentira, y comenzó con la corrección postural del resto de sospechosos.

- Sujeto A, permanezca en su posición actual, por favor.

            El hombre no se movió. Era la primera vez que conseguía, en tres rondas de preguntas, fijar la mirada en los miembros separados de su compañero. Pensó que uno se acostumbraba a todo y trató de respirar lo menos pesadamente posible para que el estómago no le rebotase dentro del traje verde oficial. También hizo lo posible por evitar la sudoración excesiva por la que ya le habían amonestado.

- Sujeto D, las manos a lo largo del cuerpo, levántese del suelo y no se apoye en la pared.

            La mujer del cabello rubio tratado abortó su intención de retirar dos rizos rubios de la frente y se levantó. G, que ahora estaba en el suelo, más cerca de sus pies que de los de sus otros compañeros, le había caído bien. Detestaba a A, que parecía desaseado incluso dentro del traje oficial. G era limpio y ordenado, así que no creía que lo hubiera hecho él. Una vez incorporada, adoptó la postura que le habían indicado.

- ¿El jurado no descansa nunca?

            Los otros tres se alteraron. E, el único sospechoso menor de edad, les miró por entre las pestañas como si tuviera alguna esperanza de poder provocarlos.

            La voz le contestó, en el mismo tono inalterable con el que les había dado las reglas y anunciado cada ejecución, que el jurado no descansaría hasta que se descubriera quién era el culpable. Informó también de que, en el caso de que un descanso fuese necesario, la celda continuaría bajo vigilancia. E hizo un gesto con la cabeza que provocó que el pelo largo le cubriese el rostro y adoptó la postura que la voz le exigía.
- Sujeto F, mantenga inmóvil su muñeca izquierda.

Quiero una galleta. Todo lo que quiero es una galleta. Tengo que coger una galleta y dársela... ¿Era a mis amigos? Si no hay galleta no hay suerte. La suerte está en las galletas.

            F era médico y se daba cuenta de que siempre le recriminaban esa única falta. Le habían ordenado depositar todos sus objetos personales en un depósito estéril antes de entrar en la celda, pero aún necesitaba saber si saldría a tiempo para la operación de la tarde. Calculaba que había pasado dentro alrededor de dos horas. Si la siguiente pregunta era la última, aún podía llegar.

            La voz no dijo nada más. Sin ningún movimiento perceptible de la celda, los cuatro sujetos volvieron a sentir el gas que se colaba por orificios minúsculos. La primera vez habían temido una ejecución masiva. A había tosido compulsivamente al principio, de manera que intensificó su sudoración. La señora D se había tapado la nariz con las manos durante tanto tiempo como le fue posible, F había sufrido un desmayo que identificó como consecuencia del shock y E les había insultado a todos de un modo que habría resultado aterrador de haberlo escuchado en otro lugar. De los dos compañeros ejecutados que aún estaban vivos aquella primer vez, ninguno de los cuatro se acordaba. Por algún motivo sus memorias se habían restringido a los vivos, al horror de la muerte, el alivio de haber sobrevivido al gas y el asombro de que el primer cuerpo separado hubiera desaparecido

El gas desapareció junto con el cuerpo inerte de G. Tenían unos cinco minutos hasta la siguiente ronda de preguntas.

- Vamos a ver –A tomó la palabra. Que la voz no corrigiera su postura le había dado cierta seguridad-. Todos somos sospechosos del mismo crimen. Tenemos que tener algo en común.

- ¡Yo no he cometido ningún crimen!- F temblaba. –Esto es un error, una consecuencia de esa política de equidad. Los médicos no necesitamos convertirnos en criminales. Yo, precisamente, no tengo ni una multa de tráfico. Y aquí estoy. Compartiendo celda con una conductora con exceso de prudencia, un adolescente que conduce sin carnet y con usted.

- Así que –D siguió con el razonamiento- Somos dos sujetos con delitos de tráfico, uno que no ha cometido delito alguno y un cuarto del que no sabemos nada todavía.

- ¿Asume que conduce prudentemente, señora D? – A A le brillaron los ojos.

- Es la conclusión lógica. Saben que tengo un coche antiguo y saben que debo viajas a menudo. También saben que mi marido, como el padre de E, murió en un accidente de tráfico. Por la fecha, es posible que fuera el mismo accidente. La conclusión es lógica, pero no asumo nada.



Galleta, gripe,guapo,gula,gasa,grande,gorra,galleta,gula,gripe. Gripe. Galleta. Galletas de la Gripe.
            
       F volvió a mirarse la muñeca desnuda.

- ¿Qué más da? Si nos acusaran de algo relacionado con la conducción yo no habría entrado de aquí. Siempre llevo chofer. No conduzco habitualmente porque los trabajos manuales alteran mi pulso y eso podría ser perjudicial para mis pacientes. Está claro que me han metido aquí para cumplir con la estadística, pero tendrían que haber encontrado algo en lo que encaje mi perfil.

- El viejo gordo tampoco se libra –  E le miró con un rictus de desprecio. Fuera de la celda habría escupido a sus pies-. Tú trabajas en una fábrica de unidades de transporte ¿Has dado salida a alguna que estuviera defectuosa?

            A recuperó el tic del labio y comenzó a sudar. D le miraba a través del mechón de rizos que se le había juntado sobre la frente. Su marido había muerto por un error de producción.

- En cualquier caso, yo no pinto nada aquí -. F se miró la muñeca de nuevo. Todos ustedes han incumplido la ley en alguna ocasión. Yo no. Yo he contestado a todas las preguntas con la más rigurosa verdad, sin dudarlo ¿Por qué no me dejan salir? La señora D se ha puesto histérica cuando han preguntado si nos gustaría tener hijos. Creo que ha estado a punto de mentir, pero al final ha dicho que no. El señor A tiene problemas de propiedad privada, lo ha dejado claro al contestar a la segunda pregunta. Y es evidente que E no quiere decir dónde estuvo la noche del crimen. En cuanto afinen un poco más sobre esa cuestión...

            E se acercó a F con la intención de pegarle. La voz les había indicado que no podían mantener ningún contacto físico, pero A y D se arriesgaron a retenerlo sujetándole los brazos. Inmediatamente, los tres sintieron una punzada de dolor en la médula espinal.

- Hijo de... Si no digo donde estuve es porque no me da la gana. Pero no fue en el Punto ¿vale? Yo creo que has sido tú.

- Sujetos –La voz surgió, como todas las otras veces, de la nada –Han descuidado su postura y serán castigados por ello después de la siguiente ronda de preguntas.

- ¡Joder!

-  ¡Cállate, E! La culpa ha sido tuya.

- ¡Y una mierda!

- Sujetos –La voz pareció ignorarles.- La siguiente pregunta es: ¿Han tenido en alguna ocasión un animal de compañía?

            Todos negaron.

            En pocos segundos, unos lazos invisibles apretaron las muñecas y los tobillos de E. Los dedos enseguida se volvieron azules. Jadeó con dificultad hasta que el estiramiento de los músculos fue insoportable. Un alarido inhumano impidió que los otros tres oyeran el sonido de trapos rotos del primer desgarro importante.. Sin embargo, vieron con claridad que el hombro derecho se le había dislocado. Poco después, los tobillos habían desaparecido, en su lugar, una extensión desacostumbrada de piel unía los pies a las piernas. Pronto todos los miembros estuvieron separados del cuerpo. La cuarta ronda había terminado.

No, no ha terminado. No hay galleta. No hay galleta. Necesito una galleta.

martes, 2 de octubre de 2012

LA MOTA ROSA




Nuevo martes, nueva entrega de “La mota rosa”.
¿Tienes dudas? ¿Dirías que estás satisfech@ con tu vida? ¿Plenamente satisfech@? ¿Resuelves los conflictos con facilidad? ¿Algún problemilla te quita el sueño? ¿Quieres que charlemos?
Pues envía tus consultas a info @ reginaroman .com. Todos aprendemos de todos.




      Hola... Mi problema es que mi novio actual me lleva 20 años de diferencia.Yo tengo 22 y el 42 y me da miedo lo que pase en un futuro. Lo amo y quiero casarme con el y ser feliz pero ¿funcionará? Muchas gracias por tu ayuda.


La verdad es que no existe ninguna formula que nos garantice el futuro de una relación de pareja. Esa pregunta que te haces “¿Qué pasará en el futuro?” nos la hacemos tod@s sean cuales sean nuestras circunstancias y aunque la edad de quienes la component (me refiero a la pareja), no sea dispar. El hecho de ser parecidos, tener las mismas aficiones, semejante sentido del humor y todas esas características que a simple vista parece que unen, no es garantía de nada (ojalá lo fuera) y pese a lo que pueda parecer en un principio, una pareja muy afín, incluso en cuanto a su edad, puede acabar en estrepitoso fracaso al poco tiempo de iniciarse.
Las dudas a las que se refieren tu consulta tienen más que ver con los “prejuicios” y con el “miedo”. Por culpa de los primeros, damos por hecho que cumpliendo ciertas pautas nuestra pareja funcionará. Y pasándolas por alto, fraguaremos el desastre del siglo. Pues no. No hay nada escrito, nada seguro, nada dicho. Arriésgate, no te quedes nunca con las ganas ni con la duda de “¿qué habría pasado si yo…?” Porque tanto si tu relación dura seis meses como si dura seis años (o mucho más), te dará muchos momentos de felicidad que no te deberías perder y una experiencia nada desdeñable. Al fin y al cabo venimos a este mundo a aprender y no deberíamos esquivar ninguna oportunidad de aprender. El miedo bloquea; tratando de no sufrir nos inmovilizamos sin recordar, que riamos o lloremos, de todo se aprende.
Si enfrentas no solo esta posible relación, sino la vida en su integridad con esta actitud, te sentirás más valiente y resuelta a vivir cosas, que es al final de lo que se trata.
Yo te animo. Y tú, ¿te animas?





Quisiera saber como se quitan o se disimulan las estrias en la piel, me salieron muchas cuando tuve a mis dos hijos y ahora la piel se ha quedado fofa y con esos arañazos horribles, he probado de todo, productos de farmacia, cosas que anuncian por la tele, pero ni cambian de ninguna manera. Las operaciones no me gustan y además me han dicho que es muy complicada porque las tengo muy extendidas.
Nati40

Hola, Nati.
La pregunta que me haces se corresponde más con un consultorio de belleza que con uno sentimental, pero tratar de ﷽﷽﷽﷽﷽﷽rzamos a postponer ue con uno sentimental, pero tratarer a un/a amig@ por decir " demsi la forzamos a postponer é de compartir contigo mis escasos conocimientos al respecto. Puedes probar:

-       Aceite de coco; tiene más de 160 aplicaciones terapéuticas entre las que se encuentra la nutrición profunda, la rehidratación y la reafirmación de la piel. procura buscarlo ecológico y prensado en frío para que guarde intactas sus fabulosas propiedades.

-       Aceite de rosa mosqueta, tradicionalmente reconocido como fundamental en el tratamiento de las estrías.

Con estos aceites, las estrías seguramente no desaparecerán, la piel se ha roto y eso tiene difícil arreglo pero su aspecto mejorará sensiblemente y sobre todo, evitarás que salgan otras nuevas. El tema quirúrgico no lo conozco pero tengo entendido que los resultados, en el caso de las estrías, no son muy buenos; es una de esas afecciones de la piel en las que más vale prevenir.






Y mañana miércoles... "Las galletas de la suerte" con la incombustible Alicia Pérez Gil. Vendrás, ¿a que sí?