sábado, 15 de septiembre de 2012

Vaya par de Gemelas: De "double check", ortografía y desencuentros, va la cosa...



De "double check", ortografía y desencuentros, va la cosa...


Móvil de la rubia
Localización: Campus universitario
Batería: 80 %
Cobertura: Ham... dos rayitas de 3G



A k hora venes?     22:45
Heyyy... tardas muxo?     22:49
Joe tia, contxta!!    22:51
Catxo puta, di algo!     22:54
K se k tás guarra! K te veo en linea!!     22:57

Morenaaaaaaaa... pq pasas d mi culo??       23:01

Ah, me hablas a mí?    23:05
Juer, no, a mama... pq tardas tanto?? Ponte sonido al movil jodia...      23:06

Ootra vz!!! K t veo en lineaaa!! No m ignores, juer!!!      23:08

Pa k tenes el whatsapp sino lo uxas??      23:11

Perdona, es que no había recibido nada      23:11

No te lo cres ni tu, k veo las señalitas verdes estas, mentirosa mierda!      23:12

Pues lo siento, pero es que mi móvil se niega a recibir mierda escrita por rubias analfabetas, a éso me refería. Así que tus “mensajes” no me llegaban bien, tan solo un montón de letras que juntas no dicen nada y además hacen daño a la vista 23:14

Tas tontita, morena?? S escribe asi pa k sea mas rapdo y no se est dos min excribiendo y el k espera se muera del aburrimento    23:15
Pues no sé yo en qué consiste esa teoría, si cuando lo que quieres es escribir más rápido, puedes poner el “auto completar” y ¡magia! El teléfono escribe solito, no tienes ni que pensar.     23:16

Ves? No tardé ni un minuto y le puse todas las tildes    23:16

Noooo lo k te pasa es k tas d xharla con la escritora esa rubia y por eso no me contxta y me dejas 
sola... k veo el doble check!!!!    23:17

El doble qué?? Estás tonta, rubia...     23:18

Ahora si m hblas no? K pasa? Ya t colgo?   23:19

La verdad, me estás deprimiendo, y no solo porque tu manera de escribir me da vergüenza ajena, que también, sino, porque lo peor de todo es que entiendo lo que dices, y dos una, o me estás contaminando o me estoy volviendo imbécil, lo que, mires por dónde lo mires, salgo perdiendo... 23:22
Estás ahí?   23:24
Joder, Cleo, ahora que te hablo te vas?   23:26
A k jode??!!   23:26

Muy graciosa, rubia. Eres chispa pura    23:27
Y a todo eso, qué querías?    23:27
Pox na, saber k hacías y pq cño tardas tanto... llevo lixta 2 hrs, onde tas??    23:28

En serio? Pero si estoy donde me dijiste que estuviera: en casa esperándote. Llevo más de una hora plantada en el salón esperando a que llegues 23:29
Tu tas flipa, morena.... si te escrb diciendo k t esperaba dond la uni a ls 11, k cño hcs en kasa??? 23:30

Pues habrás querido decir eso, pero no es lo que ponía tu mensaje. A las pruebas me remito, espera que copio y pego...    23:31

S puede hcer??    23:31

Cntxta, juer! Cmo se hce eso de copia pega?? 23:32
Estáte quieta un poco, rubia, que si no dejas de escribirme no puedo cargar las conversaciones anteriores, joder!!         23:32
No sabia k s podia hcer eso... bueno saberlo,asi kuando me diga ese k no era lo k keria decir y k no le entendi bien, zas en toa la boca! 23:33

Para ya, hostias!! Paso, tía. Si no te estás “callada” no puedo hacerlo, en serio, no escribas nada los próximos dos minutos, vale?    23:34
OK 23:35

Qué te estés quieta, coña!!   23:35
Aquí estás: “t veo a ls 11, pas con el coxe, coge los tacones rojos, n olvids, tq” … ves?     23:37
Veo k t puse k pasaras con el coxe a pr mi, y q trajeras los tacones, k parte no as entendido??    23:38

Pues en la cual el coche lo tienes tú, así que, lógica mía porque seré muy torpe, pero si dices que “pas con el coxe” entiendo que vendrás con el coche. 23:39
Andaaaaaa, k tenes tu el coxe, tonta culo, k t lo dije est mñna, k me iba en bus, ta en el garaje!!   23:40

Eres... eres increíble, rubia!! No me dijiste eso, recuerdo que dijiste que bajabas al garaje a por el coche y que luego me decías cómo lo hacíamos para encontrarnos      23:41

Nooooo t dij k iba al garaje a por una bolsa al coxe y k luego te dexia dnde me buscabas!!     23:41

Vienes o k?? se nos exa la hra... 23:42

Morena!! Jean!! K veo el doble checkk!!      23:43
Se k tas ahiii!!   23:44


...

—¿Te ha penetrado el agua oxigenado del tinte en el cerebro?
—¿Por qué me llamas, tía? Que el whatsapp sale gratis...
—¡A la porra con el whatsapp, rubia! Mira el bolso, quieres...
—¿Para qué?
—De verdad... míralo, por favor...
—Anda, la leche... pero si tengo yo las llaves...
—¿No me digas? ¿En serio? Tócala, no vaya ser que estés alucinando...
—Ja Ja Ja, muy graciosa. Y podías habérmelo dicho por whatsapp, no hacía falta llamarme. ¿Morena? ¿Jean? Me ha colgado. ¿En serio?


...


Móvil de la morena
Localización: Su casa (donde se supone que tenía que estar)
Batería: Todavía verde
Cobertura: Ni idea entre tanto icono

Pq me cuelgas??? 23:48

Andaaaa, morena, contextaaa!! 23:50

Nenaaa, promess k te are caso... perdonaaaa, mira lo arrenpentida que toy:  23:51

23:51



No te servirá de nada... 23:51



23:52


Me da igual... 23:52



23:53



Te voy a bloquear... 23:53



23:53



Te estoy bloqueando...   23:53



23:54




Te bloqueo...      23:54


Cm lo has exoo??!! kiero un unicornioo!!       23:55
A qué mola? Tengo más de uno, no sé para qué, pero los tengo. Unicornios everywere!       23:55

Joooo, yo lo kierooo!! 23:56
Ala, deja ya de tonterías... media hora y estoy ahí... 23:57

N t olvds ls tcnes!! 23:59
No sé qué has querido decir con eso, supongo que algo de ovarios en tirantes, así que si tienes problemas hormonales, manda un whatsapp a tu ginecólogo 23:57

Por cierto, más te vale haberte leído el libro, si es que sabes leer todavía, que para la semana que viene no nos escapamos de hacer la crítica para la web... 23:58

Puta mierda del doble check... seguro te quedaste sin batería de tanto whatsapear, rubia... si es que... 00:01

Para cuando recibas eso por la mañana, recuerda que será la última vez que leerás un whatsapp mío. Cuelgo y doy de baja esa porquería... 00:02

Y no pienso enseñarte el copia y pega, qué conste 00:02

Mierda, como se supone que voy a por ti sin las llaves?? Cómprate un móvil de última
generación dijeron, un android que no hay igual, dijeron. Ya cuando te des cuenta de que no tienes batería y enchufes el móvil y veas los mensajes, que sepas que tardaré en llegar, y no se te ocurra contestarme que ya no tendré whatsapp para entonces. Llámame y a tomar por culo. Y toma otro unicornio y te jodes porque no pienso decirte cómo hacer para tener uno igual 00:04



00:04


...

—¿Y esa por qué coño no llega? Anda, si no tengo cobertura, maldito 3G... seguro alguien me ha escrito mientras que no estaba en línea, y me juego los emoticonos que era importante...

***



El lunes seguiremos con "From my blonde mind" de So Blonde 

 ***

jueves, 13 de septiembre de 2012

Encuentro en tacones. Heroínas y Barbie-túricos. (Parte II)

(Primera parte AQUÍ)


 — ¡Se la han llevado! — Gritó Karol a sus compañeras.
Inmediatamente empezaron a correr tras Connie y el desgraciado que les había tendido una trampa. Muchas de ellas no sabían cómo había sucedido, pero temían que aquello que flotaba en el ambiente, esa niebla casi invisible, tuviera la culpa de su descuido.
La explosión, no solo hizo volar por los aires el edificio más cercano a las chicas, sino que desprendió un gas aturdidor que ninguna de ellas pudo eludir.
Aún estando bajo los efectos de aquella arma química, ninguna parecía verdaderamente afectada como para no moverse como auténticas gacelas. Decidieron no perseguir a los secuestradores por los tejados de la ciudad, por si en algún momento, sus cuerpos fallaran a causa del envenenamiento.
Tras varios minutos de desconcierto, dando pasos en falso y perdido el rastro de Connie, decidieron invocar a la diosa Yalcaláh, una poderosa bruja negra de la que se valían en esos casos.
— Debe ser importante vuestra llamada, hacía mucho tiempo que no me reclamabais— dijo aquella mujer de piel blanca y vestiduras negras.
— Han secuestrado a Connie— aclaró Regina con preocupación.
— Ya sabéis que por Connie no haré nada…— enmudeció unos segundos— Ella no necesita mi ayuda, sabe cuidarse solita— respondió Yalcaláh.
— Esta vez es diferente, hace más de una hora que se la han llevado y no hemos tenido respuesta, ni una sola pista de su paradero. El que no se haya puesto en contacto con nosotras, deja claro que corre un grave peligro. Por favor, tú eres la mejor, la única— rogó Irene, con un peloteo demasiado evidente para aquella mujer.
— No me endulces los oídos, no te servirá de nada. Como bien dijo So en una ocasión, nadie podría igualar el poder que tiene Connie. Yo, soy una simple bruja del montón— escupió con desdén la diosa.  
So, resopló al contemplar las miradas de ruego de sus amigas, tenía que pedir perdón por decir la verdad, pero si quería recuperar a su compañera, no había otro remedio.  

— Jamás quise ofenderte, aquello lo dije en un momento puntual. Todo el mundo sabe que eres la más poderosa. Ayúdanos y te daré lo que desde hace tantos años me llevas pidiendo— So, quiso morderse la lengua en aquellos momentos; peleaba en su fuero interno por buscar la solución al problema, sin contar con la ayuda de aquella altiva y desagradable bruja.
— Está bien, os diré dónde podéis seguir buscando, aunque… el lugar exacto no lo conozco.
Yalcaláh, extendió una de sus manos, una preciosa y resplandeciente luz se formó sobre su palma. Palabras en una lengua desconocida salían por su garganta, como si se tratara del grito de un delfín, chirriante y distorsionado. Cerró los ojos con fuerza y empezó a desvelar el camino que los secuestradores habían tomado, al parecer, no habían salido aún de la ciudad.  
Tras las breves indicaciones de Yalcaláh, las cinco chicas subieron a las azoteas, dirigiendo sus pasos hacia una central hidroeléctrica en las afueras.  
Les faltaban unos pocos kilómetros cuando, Alicia, reconoció una de las pinturas de emergencia de Connie. Eran trazos irregulares que se extendían por el pavimento de una de las avenidas.
— Mirad— señaló Alicia—es su tinta de seguimiento. Vamos por buen camino. Al final, esa bruja del demonio ha hecho bien su trabajo.
— Ya se cobrará la prenda, la cabrona quiere algo que no le puedo dar, porque ya no lo tengo— dijo So, dejando extrañadas a sus amigas.  
— Ese problema le resolveremos cuando se presente la ocasión, ahora debemos encontrar a la rubia, no sabemos qué le estarán haciendo— Regina miró a So con el ceño fruncido, no entendía lo que acababa de desvelar, pero suponía que tras esa confesión se escondía un secreto bastante oscuro.
Entraron con sigilo al recinto vallado. Eran sombras que se entremezclan con el paisaje, la oscuridad de la noche les confería un halo camaleónico que nuestras heroínas sabían usar muy bien.
Encontraron varios centinelas armados con armas de última generación, pero no les sirvió de nada aquella protección de alta gama, muriendo antes de poner el dedo en el gatillo, gracias a las estrellas ninja de Alicia y las flechas de Irene.
Karol destrozó la garganta de cuatro guardias que estaban apostados en la puerta de entrada. Mientras, So utilizaba con maestría el puñal, que desprendía reflejos brillantes al contacto con la luz de los focos alógenos.
— Sigamos sin hacer ruido, siento que Connie está muy cerca—Karol levantó la cabeza y cerró los ojos, intentando concentrarse mejor en las sensaciones que le llegaban de su amiga capturada.

***

— Crees que vendrán a buscarte y es exactamente lo que quiero que suceda. Tú nunca has sido mi principal objetivo, pero he de reconocer que tus dones son un tanto fastidiosos— dijo el encapuchado a Connie.
Ella se encontraba recluida dentro de una cabina de cristal, cerrada herméticamente y con un pequeño cable conectado a su nariz, proporcionándole escaso oxígeno, el suficiente para no desmayarse. 

Con el sonido amortiguado por aquellos gruesos cristales, Connie intentó gritar. Todos los esfuerzos fueron en vano, su voz se escuchaba únicamente al poner el oído sobre el cristal, sonaba como si se tuviese la cabeza metida en un cubo.
— Te voy a dejar el culo como una autopista— amenazó la rubia—juro que te arrepentirás de haberme conocido, maldito hijo de la gran puta. Mis poderes no solo tienen cabida dentro de mí, ellas están mucho mejor protegidas de lo que crees.
— No, no, no me des lecciones “rubita”, ya sé lo que haces y cómo lo haces, para mí ya no representas ningún enigma. He conocido a alguien muy bien informado sobre vuestro estilo de vida y milagros— aquel hombre se dio la vuelta y llamó en voz alta— ¡Yalcaláh!
Los ojos de Connie se agrandaron hasta límites insospechados, mientras su corazón se encogía sobre aquel descubrimiento que acababa de presenciar.
— Me da la sensación de que no es necesario ningún tipo de presentación, ¿verdad, preciosidad? —preguntó el secuestrador, alternando la mirada sobre las dos damas.
Yalcaláh se acercó a la celda, sacó la lengua y dio un largo y húmedo lametón al cristal, provocándole a Connie una arcada seca, mientras retrocedía escasos milímetros de aquella asquerosa visión. 


"CONTINUARÁ"







Y no te pierdas mañana a la increíble Connie con.....

    


martes, 11 de septiembre de 2012

Galletas de la suerte: Interpretación, el método.




Una semana comiendo proteína pura y verduras de hoja verde aliñadas con limón han limpiado algo más que mi organismo y los armarios de mi cocina (hasta el último bollo terminó en el cubo de la basura).  Cuando a una le da por el corpore sano, a la Mens le entra la envidia y viceversa.

Así que seguimos sin galletas, pero estamos de enhorabuena: tenemos a Luisa. Luisa es una persona real con la que paso del orden de ocho horas diarias bregando con jefes y compañeros a los que nuestra posición nos obliga a poner de mal humor: ellos nos dan sus liquidaciones de gastos y nosotras les decimos que no se las pagaremos nunca jamás de los jamases hasta que rectifiquen los errores que hayan cometido. Algunos de esos compañeros han tenido que repetir la misma hoja hasta cuatro veces por no corregir errores ínfimos que sin embargo nosotras no podemos pasar por alto.

¿Qué pasa aquí? Pues que con el dinero hemos topado. Cuando a quien sea le tocan el bolsillo, mala cosa. Es notar una moneda de menos y la ira que asciende cual soufflé Alaska, los modales que se pierden y las situaciones embarazosas que proliferan como los conejos en Australia.

No es fácil dedicarse a escatimarles dinero a tus compañeros. Claro, nos pagan por ello, pero aún así. ¿Qué es lo que ocurre cuando tenemos que comunicar a alguien que en su trabajo hay un error y que debe rectificarlo? Pues que se cruzan dos cosas: por una parte, está el hecho indiscutible de que nos han marcado unos parámetros que debemos seguir o será nuestro trabajo el que está mal hecho. Así que debemos cumplir con nuestro deber. Ante esa certeza, Luisa o yo cogemos el teléfono, decididas, con una sonrisa incluso, y marcamos la extensión correspondiente. Por otra parte, sabemos que en cuanto empecemos con la conversación la persona al otro lado de la línea nos odiará.

En serio, lo sabemos. Va a misa, el odio del compañero pillado en falta. Cristo, Buda y Mahoma ya lo dijeron cuando predicaban: malaventurado el que pone en evidencia a un compañero porque de él será el reino del infierno.  Así que Luisa y yo dejamos el auricular en su sitio, bajamos la mirada y acudimos a nuestra tabla de salvación: el correo electrónico. Que nos odien por correo duele menos…

¿Se nos ocurre pensar en cuál sería nuestra reacción en caso de recibir nosotras la llamada de una compañera que nos informase de que hemos fallado en algo? No. Y no será porque no me han devuelto a mí documentación para corregir. Pero eso se nos olvida. Porque lo que cuenta de verdad es lo que creemos: creemos que está mal corregir a compañeros, creemos que si no somos jefes no tenemos derecho a decir que no. En realidad creemos que no podemos decir que no, que nadie quiere a las chicas que dicen no.


Y lo pasamos fatal.

Hoy hablaba con Luisa de hasta qué punto el cuerpo reacciona a lo que le dice la mente y la mente reacciona lo que le dice el cuerpo. Estábamos de acuerdo en que, cuando venimos tristes o enfadadas, lo mejor es hacer un esfuerzo para sonreír, porque al poco tiempo de dibujar con estilete una sonrisa, la boca estirada y los dientes al descubierto cobran lenta e inexorablemente realidad. Vamos, que si sonríes te sientes mejor. Y si te sientes mejor… sonríes.

¿Cómo afecta esto a la ingrata tarea de no pagar a mis compañeros los gastos que han hecho en el arduo cumplimiento de su contrato con la empresa? Primero y más importante: piensa que la llamada que debes hacer es cómoda. Eso no va a cambiar a la persona que la reciba, pero al menos a ti ya no te picará hasta el último poro del cuerpo mientras marcas. Segundo, y aquí viene lo bueno, no interpretes las reacciones de los demás según la creencia popular de que las niñas que dicen no se quedan solteras. Sobre todo no las interpretes ANTES de que dichas reacciones se produzcan ¡Hombre, por favor!

OPCIÓN A:

- ¿Si?
- Hola, Pedro, soy Alicia.
- No me digas más. He vuelto a meter la pata con la dichosa hoja de gastos.
- Sí, has puesto churruflús en lugar de churruflás y no has descontado el cargo de potoflós.
- Y la tengo que cambiar ¿no?
- Sí, por favor.

Pedro cuelga el teléfono y yo sigo trabajando como si nada. Todo ha ido de maravilla, mi vida es perfecta.

OPCIÓN B:

- ¿Si?
 “Joder” –pienso- “Ya se le nota en el tono que está de mala leche. Fijo que no ha llegado a mínimos y este mes cobra de menos. Y ahora le tengo que soltar lo mío. Ya verás”.
- Hola, Pedro, soy Alicia.
“Vaya silencio se ha hecho, mierda, mierda, mierda”.
- No me digas más. He vuelto a meter la pata con la dichosa hoja de gastos.
“Lo sabía. Le ha sentado fatal ¿Qué hago ahora? De verdad que yo por mí se lo pasaba, pero es que no puedo ¿Por qué no lo entiende?
- Sí, has puesto churruflús en lugar de churruflás y no has descontado el cargo de potoflós.
“Y encima me tiembla la voz”
- Y la tengo que cambiar ¿no?
“Vaya voz de cabreo integral. A ver si por lo menos no me grita…”
- Sí, por favor.

Pedro cuelga el teléfono y yo me voy a tomar unos M&Ms porque con este estrés es que no se puede trabajar, de verdad. Joder, que somos todos compañeros, que yo sólo hago lo que me mandan, que a mí el dinero de la empresa me importa entre cero y menos diez, joder. Todos los meses igual, de verdad. Vaya mierda de día. Y hasta el 20 con lo mismo.

Seguro que no tengo que explicar por qué no mola nada la cosa interpretativa. ¿Qué sabemos nosotras si pedro hace una pausa porque tiene que tragar un trozo de bollo que alguien haya traído por su cumpleaños? ¿Es que conocemos tan bien a Pedro que sabemos lo que está pensando en cada momento?

Que interpreten los actores, que bastante les pagan

.




Y vosotros, ni se os ocurra perderos mañana la entrada de la Comendatore, que a esa sí que la conozco y como no os presentéis a su encuentro en tacones la vamos a tener…









Nuevo martes, nueva entrega de “La mota rosa”. ¿Tienes dudas? ¿Dirías que estás satisfecha con tu vida? ¿Plenamente satisfecha? ¿Resuelves los conflictos con facilidad? ¿Algún problemilla te quita el sueño? ¿Quieres que charlemos? Pues envía tus consultas a info @ reginaroman .com. 
 Todos aprendemos de todos, es la regla de "La mota rosa".




¡Hola nenita! Tengo un problema... Hace muchos años empecé a salir con un chico cinco años más pequeño que yo, el caso es que cuando lo dejamos seguimos siendo amigos, bueno, mejores amigos para decir verdad pero él no se ha portado bien conmigo. Me estafó dinero, tuvo una temporada que me insultaba, desaparecía... yo siempre le perdonaba porque cuando le conocí estaba muy mal (mentalmente, porque estuve con un chico que me machacaba psicológicamente) y gracias a él salí de ahí. Hay veces que pienso que tengo un enganche emocional porque a pesar de que hace muchas cosas que me hacen daño le perdono una y otra vez. ¿Qué hago? ¿Cómo le hago entender que su actitud me hace daño? ¿Tendría que dejarlo como un caso perdido? 

Unicornio 

Realmente me cuesta trabajo entender cómo puedes considerar “amigo” a alguien que te estafa, te insulta y para colmo, desaparece. Por lo que me cuentas, no parece muy centrado y desde luego, es poco conveniente como compañía. Creo que eres una persona agradecida en exceso, el que una vez te tiendan una mano y lo tengas en cuenta, te engrandece y dice mucho bueno de ti, pero no mantengas una deuda de por vida y menos, cuando tu “acreedor” te utiliza, te humilla y/o te pasa por encima. La víctima del maltrato psicológico acaba con su autoestima machacada y se mantiene junto al maltratador debido al “enganche” psicológico que la situación genera. Si escapas de una relación así sin haber comprendido lo que ha pasado y por qué, estás condenada a repetir patrones de conducta que te llevarán a los brazos de otro maltratador. Con los datos que me das, es lo que entiendo que está pasando. Has creado otro “enganche” con este nuevo “maltratador” al que llamas amigo pero que por su comportamiento contigo, parece todo lo contrario. Aunque este consultorio es para ayudaros en lo posible y no para promocionar mis libros, te recomiendo (encarecidamente) que leas “GATO POR LIEBRE”, mi novela sobre el maltrato psicológico. Te ayudará a comprender todo lo ocurrido, por qué ha pasado y cómo te sientes. Te ayudará a salir reforzada y a tomar de nuevo las riendas de tu vida impidiendo que vuelvas a caer una y otra vez en esa espiral de destrucción. Lo tienes en papel y en e-book (para Kindle y para IPad) en los enlaces que te dejo a continuación. 
Y sobre todo, cierra tus puertas y procura tener el menor contacto con él hasta que te sientas fuerte y curada. 
Un beso y mucha suerte, cielo. 

Papel (17 € gastos de envío incluidos): www.reginaroman.com E-book (para Kindle e IPad): http://www.amazon.es/Gato-Por-Liebre-ebook/dp/B00858VC2O/ref=pd_sim_kinc_4 

 

Bueno, supongo que ya habrá acumulados un sinfín de consultas, pero bueno, allá vamos!! Soy Alex, un chico de 32 años, y lo que mas me obsesiona, e incluso a veces ni me deja dormir, es, ¿Como sois las mujeres? ¿como os fijáis en nosotros? Siempre leo y os escucho decir, que no os importa el físico, pero luego la vida me demuestra día tras día que el 90% de lo que miráis es el físico. Yo no tengo nada bueno que ofrecer a simple vista, no soy muy alto, moreno, ojos marrones, y encima gordo! y eso me hace que ya no crea en el amor, ni en una relación de pareja, siempre buscáis algo que atraiga, la estatura, los ojos, algo y primordialmente que sea delgado!!! eso es requisito imprescindible! ¿Porque nadie se da cuenta que existimos?que si, no podemos ofrecer un cuerpo bonito que ver, pero puedo ser atento, puedo querer, puedo escuchar, puedo ser romántico, pedo hacer muchísimas otras cosas que a los que lucen figura se les olvida que existen! ¿Porque sois así las mujeres?? 

Querido Alex. 
Que se valore el físico como una de los primeros elementos a la vista, no significa que sea determinante para una mujer a la hora de elegir pareja. No vamos a engañarnos, a las mujeres, al igual que a los hombres, un cuerpo de infarto o una cara preciosa (encajada, en este caso, en una mandíbula como un bolso), nos atrae como moscas a la miel, pero a diferencia de muchos chicos, ellas también saben apreciar unas manos suaves y hermosas, una voz profunda y varonil, una conversación interesante o una sonrisa irresistible. La buena noticia es que las mujeres somos más conscientes de lo que parecen ser la mayoría de los hombres, en cuanto a que la belleza no da la felicidad y estamos más dispuestas a olvidar el aspecto exterior cuando el interior de alguien nos enamora. Seguramente estarás pensando… Pero ¿cuándo me darán la oportunidad de demostrar lo guapo que soy por dentro? Bueno, hemos de ser muy conscientes del contexto y la oportunidad. En un bar de copas, por la noche, pocas chicas buscan algo que vaya más allá de divertirse sin trascendencia. Y para eso nada mejor que un buen ejemplar de maromo dispuesto a catapultarla a los primeros puestos de las más populares (sí, también apostamos entre nosotras a ver quién se lleva el guaperas al huerto, ¿qué os creíais?) y a otros lugares menos exóticos. Si tu fuerte es la conversación, las distancias cortas, las palabras dulces y el escuchar con poesía no esperes encontrar tu chica ideal bajo la bola de cristal multicolor de una discoteca. Simplemente estás buscando en el lugar equivocado. Tienes un montón de virtudes a las que solemos darle prioridad uno. ¡Sabes escuchar! ¿Habéis oído, chicas? ¿Quién no quiere una pareja que la sepa escuchar? Eres atento y romantico y te preocupas por mejorar y conocer al género femenino (prueba irrefutable de ello es tu participación en La mota rosa). ¡Eres un encanto! Lo que pasa es que tu media naranja, aquella persona hecha para ti, posiblemente no ande por las calles lanzándole miradas atrevidas a los cachas de gimnasio. No juzgo, Dios me libre, no digo que sean ni mejores ni peores, solo digo que puede que ellas no sean tu tipo; y por no buscar en el sitio correcto, sacas la errónea conclusion de que nadie te aprecia. ¿Los kilos? ¿Cuántas chicas hay con kilos de más? Y tienen maravillosas y prósperas relaciones. Eso no tiene por qué ser impedimento pero si tanto te martiriza, puedes decidirte a visitar un nutricionista y desde ya, tomar las riendas de tu vida; comenzar el principio de “tu nueva etapa”, “tu nuevo yo”, “el Alex renovado”. Y mientras tanto, no olvides abrir bien los ojos, tu princesa puede estar ya al acecho… 


Vuestras consultas a info@reginaroman.com
Y mañana, "La galleta de la suerte" con Alicia Perez Gil. ¡¡Ñam, ñam!!

lunes, 10 de septiembre de 2012

From my Blonde Mind :El Placer de Ser Mirada.


Las mujeres tenemos una gran subjetividad interna, un sentido de autocrítica muy fastidiado y además aleatorio. Yo no sé si es por la fuerza de las hormonas, los anuncios de la Vogue o simplemente que estamos mal hechas.
Hay días en los que necesitas  un extra de autoestima y esta se puede encontrar de dos maneras. Una es con la comida, las endorfinas son muy buenas y reaccionan la mar de bien ante las grasas saturadas y los azúcares artificiales, lo que pasa es que somos seres racionales y aunque  tu cerebro esté feliz por el enlace que tiene con el estómago que está lleno de pizza y de helado de doble chocolate con sirope de chocolate y trozos de chocolate, pues te sientes culpable porque sabes que eso no va bien para tu imagen ni para las cartucheras, así que las endorfinas se van a la mierda y te sientes mal otra vez.
La segunda forma de sentirte bien se basa más en una misma y varía según el sujeto de estudio. Las mujeres somos hedonistas, mucho. Nuestras horas eternas encerradas en el baño no son solamente una sesión de abluciones. No, son también un complejo ritual de autosatisfacción que comienza con  un largo periodo en remojo garbancero y que termina con el peinado y maquillaje, tras haber pasado por la depilación, la exfoliación y otro montón de cosas terminadas en “ón” que nos han vendido como necesarias. De hecho, tan bien nos las han vendido que las encontramos placenteras.
El caso es que una nena con su paleta de colores de Loreal, el secador y la plancha del pelo, puede conseguir sentirse como una diosa en un ratito y por poco dinero. La magia del maquillaje puede hacerte pasar de “Hoy me siento un trapejo y nadie me quiere” a “Voy a comerme el mundo dejando en cada bocado marcas de carmín”.
Vivimos en una sociedad esclava de la imagen, tan esclava y subyugada que nuestro estado de ánimo interior depende muchísimo de nuestra imagen exterior.
Escucho muchas veces las críticas de los hombres ante nuestra afición por la compra de zapatos y bolsos. Estos complementos son los preferidos, según estadísticas, por las mujeres para superar baches emocionales. Esto se debe a tres motivos:
Primero, que te quita el ansia este consumista asqueroso que impera y que te crees que eres alguien por comprarte un Bimba & Lola.

 Segundo, piensas que estás mejorando tu imagen externa (y por lo tanto la interna) al adquirir un Longchamp .                                    
 Tercero, que estos objetos son para ti, demuestran tu estilo que es una prolongación de tu forma de ver la vida, y lo mejor de todo es que unos stilettos  o una bandolera no son de jodidos como unos vaqueros, que te pueden sacar un culo enorme que te hunde en la miseria, no, estos siempre, siempre quedan bien.
 Con lo cual, puedes irte encantada con tus tacones de quince centímetros que además te dejan hacer gala de tu pedicura a tres colores, sin hacer caso de la celulitis galopante que se expande desde la rodilla a la cadera.
A las nenas nos gusta lucirnos, necesitamos lucirnos, tal vez sea por atavismo de plumas de colorines o melenas leoninas, pero es así. Jugamos con ser el reclamo visual para los hombres, que  son muy visuales en sus apetitos. Luego, claro, tienes la contradicción de sentirte como un trozo de carne pero, normalmente, es porque quien se fija en ti no es el que te gusta. Después, hay otras que tienen que torcer el morro ya casi por costumbre cuando reciben miradas hacia unos escotes que son de expositor de carnicería.
En este verano que termina he podido observar lo que se llama “pret a porter” y yo llamo “moda de acera”. Esto es, lo que nos ponemos todas para salir a la calle.
 Yo he acabado muy frustrada por no haber encontrado ese vestido de gasa naranja que me quedase como quería, pero mi frustración más grande ha venido de ver a niñas monísimas, jóvenes estupendas y maduritas envidiables al lado de sus homólogos masculinos que no valían ni para hacerles sombra.
En una sociedad en la que la mujer no se puede permitir envejecer, el hombre goza de una bula que le deja pasar la treintena con unas tripas que son de vergüenza y unas cabezas mondas y lirondas que parecen faros.
No lo entiendo. Lo veo como un señor vestido de pastor cabrero de las míticas Hurdes de Alfonso XIII conduciendo un Ferrari último modelo con tapicería de cuero y pintura cereza.
Queda ridículo ¿no?
Es cierto que los artificios, trucos y tretas femeninas son inimaginables y que el ceñidor de Afrodita es difícil de llevar si eres un homo virilis, pero ,coño, que los hijos de la ciudad de las siete colinas se cincelaban sobre las corazas los abdominales, algo habrá para que los hombres queden lustrosos hoy por hoy.
Os invito ,nenes, a descubrir el placer de ser mirado. Yo lo suelo cultivar. Tiro de zapatos de tacón que me suben por encima de la media, utilizo pantys con dibujos que alargan mis piernas y están decorados con motivos sugerentes. Visto faldas y vestidos que llegan a incomodar a morales rígidas y suelo colocarme mis pinturas de guerra.
Gusto y me gusta.
A vosotros seguro que también. Dejad funcionar las endorfinas.
Mañana “La Mota Rosa” de Regina Roman donde podéis preguntar cosas y ella os contesta  a lo que sea. “Regi, que mi chico me come pero no me duerme.”  “Guapa, que tengo a una en el trabajo que es verla y tener que tomarme una tila de malo que me pone.” Esos asuntillos y tal.











A vosotros seguro que también. Dejad funcionar las endorfinas.

viernes, 7 de septiembre de 2012

Encuentro en tacones. Heroínas y Barbie-túricos (Parte I)



Las seis chicas estaban en la cornisa del edificio Pentagrama. Allí, desde las alturas, cada una inspeccionaba una zona diferente de la ciudad.
— ¿Os acordáis de la película de “Los increíbles”? Estoy de acuerdo con eso de no llevar capa, además, da un calor de narices— decía Connie despegándose la tela de las piernas.
— La próxima vez hacéis los trajes vosotras, me tenéis harta de tantos cambios de vestuario—contestó Regina, cruzando los brazos bajo el pecho, malhumorada.
— A mí me gusta, resalta mis tetas que no veas— sonreía Karol.
So, que intentaba no hacer caso a las conversaciones, miraba con los prismáticos la zona más alejada de la ciudad, donde se encontraban los almacenes y viejas fábricas de carga y descarga del muelle.   
— Creo que he visto algo—dijo en esos momentos cortando la conversación sobre trapitos.
Todas dejaron su puesto y se aproximaron a la parte norte del edificio, para comprobar a qué se refería So.
— Déjame ver—dijo Alicia, quitándole a So los prismáticos de las manos—, yo no veo nada, ¿dónde tengo que mirar?
— Allí—señalaba So con el dedo— donde la calle principal se bifurca hay un resplandor.
— Serán las luces nocturnas que dejan encendidas en la fábrica— observaba Irene, con el dorso de la mano sobre la frente para centrar mejor la vista.
— Las luces de emergencia no centellean y éstas sí que lo hacen— aseguraba Regina, en su turno de prismáticos.
Todas sabían lo que tenían que hacer, eran ya muchos los años que llevaban juntas en la tarea de salvaguardar la paz. El grupo de heroínas habían recorrido medio mundo persiguiendo a su Némesis. Aquella ciudad era el último paradero conocido donde los periódicos apuntaban sus maldades encubiertas, leer entre líneas era su especialidad y estaban seguras de no equivocarse esta vez, por fin lograrían capturar al cabrón que tenía en jaque a todo un país. 
 
Abandonaron la azotea saltando de un edificio a otro con naturalidad, daban saltos imposibles acercándose cada vez más a la zona del muelle. Pronto llegaron hasta el inicio de la calle donde, fábricas grises y oscuras les saludaban con indiferencia.
Connie sacó de su cinturón un cartucho de tinta especial y pintó una de las fachadas con él, repitiendo la tarea cada trescientos metros, asegurándose así, que nadie las sorprendiera por la espalda.  
Karol empuñó su arma, una catana de más de doscientos años, forjada en el acero más fuerte que pudiera existir y que había desmembrado y amputado centenares de enemigos en su vida.
Alicia miraba su cartuchera, comprobando que las estrellas estaban en su lugar, con las puntas afiladas y listas para ser lanzadas.
Regina ajustó el cordel de cuero a su muñeca, y cogió el látigo con fuerza entre sus dedos, el tacto del material estaba frío, pero a ella le reconfortaba. Enrolló el resto de la cuerda metálica y espigada en su muñeca. Miró decidida al resto de compañeras, esperando que So diera la voz de alerta para comenzar el espectáculo.
So, ajustó el puñal en su cintura y quitando el seguro a sus armas las empuñó con seguridad, eran dos relucientes pistolas de culata plateada que habían dormido con ella todos y cada uno de los días de su vida.
Irene seguía con la mirada a sus compañeras; cuando vio que todas estaban listas, pegó un fuerte tirón del arnés, ajustándolo sobre su cuerpo y asegurando que la ballesta que descansaba a su espalda no se moviera. Por algún desconocido motivo no le gustaba sacarla de la funda hasta el momento de utilizarla, curiosidad que al resto de amigas siempre les pareció extraña, pero que en ningún momento produjo errores en su profesionalidad al combatir.
— Connie, ya sabes— dijo Alicia sin mirarla.
Connie se adelantó varios pasos y se puso en medio del grupo, de manera que quedara protegida por todas las compañeras de cualquier ataque.
Una fuerte explosión hizo retumbar el suelo y las fachadas colindantes, rompiendo los cristales de varias ventanas cercanas y por consiguiente, desperdigando cristales cerca del grupo de chicas.
Karol se quitó del pelo algunos fragmentos y frunció el ceño.
— Como me hayan cortado el pelo se van a enterar de lo que vale un peine— dijo con fastidio.
— ¡Vamos! La jornada laboral acaba de comenzar— dijo So en voz alta.
Corrieron por calles repletas de contenedores y en pocos segundos llegaron al lugar de la explosión. Una nube negra de humo se expandía con rapidez, dejando poca visibilidad, pero para ellas no era ningún problema.
Las voces llegaron después, transportadas por el aire y nítidas para sus oídos.
“Ya han llegado esas hijas de puta. ¡A por ellas!” Oyeron decir.
Una tropa de hombres uniformados y con la cara tapada por mascaras negras, se abalanzaron sobre ellas, armados con metralletas y disparando indiscriminadamente al grupo de féminas.
— ¡Connie! — Gritó Regina.
La aludida sabía perfectamente qué hacer. Buscó con las manos a dos de las chicas, Irene y Alicia, que eran las más próximas. En cuestión de segundos todo el escenario cambió, volviendo la secuencia a cámara lenta, ralentizando a los hombres que estaban escupiendo metralla sobre sus cuerpos. 

Las chicas aprovecharon el don de la rubia y se acercaron decididas a los atacantes. Regina ahogaba con la presión de su látigo el cuello de aquellos enmascarados, dejándolos como vulgares trapos tirados por el suelo. Karol usaba con maestría su espada samurai, mientras descabezaba a los incautos que se atrevían a sobrepasar la línea imaginaría que ella misma había impuesto. So descargaba sus armas contra aquellos desgraciados que, perplejos, no sabían el porqué de la rapidez de movimientos de las mujeres. Alicia, aún unida al tacto de Connie, lanzaba con una sola mano las estrellas ninja, emitiendo un silbido similar a juncos atizados por el aire, clavándose en las cuencas oculares de los hombres de rostros tapados. Irene desenfundó su ballesta y con una velocidad inverosímil, traspasó con flechas certeras sus cuerpos, como lo haría un cuchillo de filo caliente en manteca de cerdo.
En tan solo un par de minutos habían conseguido reducir a cero el grupo enemigo que, por la variedad de sus heridas, aullaban de dolor tirados por el suelo, retorciéndose como lagartijas.
— ¿Y ahora qué? — Preguntó una de las chicas.
— Busquémosle, esto solo ha sido una maniobra de distracción— contestó Regina.
Una voz potente y enérgica las sobresaltó.
“Muchas gracias por acudir, Barbies. Os estaba esperando”
Una gigantesca explosión iluminó todo el lugar, haciendo caer al suelo al grupo de amigas por la honda expansiva.
Tras el sonido atronador llegó la calma y los gritos de Connie se oyeron cada vez más alejados de donde ellas intentaban recuperar la estabilidad de sus piernas.
Connie sintió un trapo cubrir su cabeza, amortiguando el sonido de sus gritos. Ahora se daba cuenta de que, efectivamente, la idea de poner capas a sus trajes era una completa equivocación.


“CONTINUARÁ”


(Segunda parte AQUÍ)






Y no olvidéis que el lunes viene So Blonde con su "From my blonde mind"