miércoles, 24 de abril de 2013

Galletas de la suerte - Spice up your life


Dice la Wikipedia que: “Spice Girls es una banda de pop inglesa, sus componentes son Victoria Beckham, Mel B, Emma Bunton, Melanie C y Geri Halliwell. Hasta 2012 siguen presentándose como quinteto. La banda ha vendido alrededor de 80 millones de discos en todo el mundo. Es considerada la banda femenina más importante y popular de todos los tiempos, los críticos británicos las denominan como "Iconos del pop inglés". La filosofía del grupo se construye en torno a la popular frase Girl Power”.

Esto, como la dieta de la alcachofa, la muerte de Elvis y el efecto afrodisiaco de las ostras, es mentira. No digo que alcance la categoría de mito, sólo que no es cierto. Las Spice Girls, no soportan el análisis de una experta en política global. Ni el mío. Su trayectoria musical, aparición en la ceremonia de clausura de las últimas olimpiadas incluida, no es más que una carrera sin cuartel –nuestra, del populacho, no suya- hacia la destrucción a nivel mundial de todos los valores del proletariado. Ellas lo cantan a pleno pulmón, pero como lo visten de lentejuelas y enseñan muslamen, nosotros nos entretenemos con lo accesorio en lugar de prestar atención al mensaje real.

La Spice Story comienza con un casting multitudinario y tres meses de encierro en una casita solariega situada en medio de la campiña inglesa, con su lavanda y sus narcisos, su césped perfecto y sus planes malignos para conquistar el mundo. Es en este idílico paraje donde a cada chica picante se le da su apodo, con lo que se cubre así un espectro de fan tan amplio que podría llamarse total: La Spice Pija cubre el mercado de las mujeres elegantes, preocupadas por su aspecto y por su estatus. La Spice deportista se dirige a un nicho de chicas dedicadas al deporte, con una manera de ver la vida más física, quizá más centrada en la fuerza que en otros valores. La Spice infantil cubre un sector más joven e inocente. La spice salvaje centra la atención de aquellas mujeres que prefieren no someterse a más reglas que las propias y Geri Haliwell, la Spice pelirroja, mi favorita, va un poco de buscona descarada. Busca un arquetipo femenino y yo lo encajaré en cualquiera de esos cinco marcos.





Con la artillería lista y el público aborregado gracias a la supremacía en los noventa de las famosas boy bands que no dejaban centímetro de pared sin póster, arrancaron por su particular camino de baldosas amarillas gritándonos que nos dirán lo que quieren, lo que quieren DE VERDAD y que hagamos lo propio; eso sí, sin malgastar su valiosísimo tiempo. Entonces no lo pensamos, nadie lo pensó. A nadie se le ocurrió que existe una semejanza de gemelo siamés entre esta letra pegadiza y repetida hasta la extenuación con el discurso de CUALQUIER político. Se me ocurren los españoles, que son los que más a manao tengo, y de los que recuerdo todas las veces que les he oído decir que han escuchado las demandas de su pueblo y que todo su afán se traduce en cumplir con ellas.

Igual que las chicas, que luego pidieron que estuviésemos ahí, los señores de las corbatas nos ruegan nuestra lealtad. Como ellas, nos dicen que lo sienten, que se equivocaron cuando nos pidieron un respiro en la relación, que claro que quieren ser nuestros amantes. Y, justo cuando hemos vuelto a otorgarles nuestra confianza, nos dan la de arena (o la de cal, nunca sé cuál es la buena y cuál la mala): “¿Quién te crees que eres?” “¡Eh “Para ya”! Toda una serie de mensajes contradictorios bajo la gran carpa protectora del Girl power. Sí, el poder femenino que tienen tanto de real como la vocación de servicio de quienes se dedican al gobierno.

Me encantan las Spice Girls. Llevo al menos cinco canciones suyas en el ipod. Creo que, de no ser así, no soportaría mi vida diaria. Ellas, con sus minifaldas escandalosas, su estudiadísimo descaro, su actitud de diseño, me recuerdan que la ficción y la realidad están tan ligadas que una no sobrevive sin la otra. Es verdad que hubo políticos antres que Spice Girls, pero no lo es menos que sin ellas no sabríamos donde colocarnos. Sin esas cinco mujeres que nos enseñaron a bailar a su son cuando el mundo supuraba sones varios no sabríamos de qué manera adorar a nuestros dirigentes. Llegaron y desde entonces vienen y van. Hay quien no las soporta, pero ya no se comprende la vida sin ellas. En  cada karaoke hay una versión midi de Wannabe, en todas las fiestas suena alguna de sus canciones ¿Quién no se emociona con las pequeñas hadas que te dicen que la vida y el amor son para siempre? ¿Quién no desea creer que se solucionarán los problemas de paro y subirán las pensiones? ¿Quién no lloró cuado Geri dejó el grupo? ¿Quién no echa de menos a Fraga y a Alfonso Guerra? ¿Qué fan de Mel B no se alegró cuando colaboró con Brian Adams?¿Quién no se alegró del enlace de Vicky Adams cuando se convirtió en Beckham tanto como del eje hispano británico pre-Irak?

Quizá creáis que estoy loca, pero no es así: en la trayectoria de estas mujeres de pro, artistas insignes y talentosas, se lee la trayectoria político-económica del mundo. Y si no, al tiempo…




Y mañana Irene Comendador nos traerá y nos llevará por donde se le antoje. En tacones, eso sí: Siempre en tacones


4 comentarios:

  1. Esta galleta no la has hecho con harina sino con lo que hay en el otro bote, ese que..., yatusabeh :P

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  2. ¿setas alucinógenas?
    Lo cierto es que no me he parado a traducir las letras. Algunas melodías son pegadizas..pero eso no me pasa con la política. No se me pegan sus mensajes, ni creo que me los crea nunca. Al menos la música, con muslamen o sin él, me permite sentarme (o bailar) y simplemente disfrutar de un instante.

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    1. Es que cuando las llevas pegadas a las orejas mientras estás sobre la elíptica, no hay otra cosa que escuchar. Si además el gimnasio tiene puesto el canal 24h, lo que pasa es esto...

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