jueves, 14 de marzo de 2013

Con un par de tacones. Ignorar siempre es lo mejor.



So acaba de levantarse, despega los ojos y se despereza, hace algún ruidito con la boca y murmura un “cabrón de despertador” mientras se quita las sábanas de encima. Cuando levanta la mirada lo ve, no se asusta, pero se queda quita mientras despacio acerca la mano a la mesilla en busca de la lamparita de noche. Agarra con fuerza la figurita de bronce con tulipa y dice en voz baja y amenazante:
— ¿Quién cojones eres y qué haces en mi cuarto?

(5 minutos antes)

— Lo que pasa es que no quiero ir contigo, eso es todo— dice Regina a Connie mientras bate huevos en un cuenco.
— Jo, pero yo quiero ir, déjame, me voy a portar bien, dejaré que elijas tú y no hablaré en todo el tiempo— suplica Connie.
— No es que hables, ni siquiera quién elija, esta claro que elijo yo. El problema es que a mí me gusta ver una película en el cine con alguien que no se duerma a los cinco minutos de empezar los trailers iniciales. Lo siento Connie, pero esta vez no vienes conmigo.  
— Déjala, ya sabes, es como una niña, solo quiere pasar el rato contigo— dice Karol con sonrisa cómplice.
— No soy una cría. Es que es la peli de los Miserables y me apetece verla.
— Pues si es a ver los Miserables, tienes razón Regi, ésta no aguanta ni a la estrofa de la primera canción. ¿Sabes que es subtitulada y todos los diálogos son canciones? — Pregunta Alicia a la rubia.
— Sí lo sabía, y por eso quiero ir, Regina dice que la verá en versión original.
En esos momentos de discusión aparece Irene con un montón de bolsas en las manos. El resto de chicas la miran un segundo y siguen con su conversación sobre salidas y cines. 

— ¿Nadie me va ha preguntar qué llevo en las bolsas? — Dice Irene al ver el poco interés de sus amigas.
— Porfa, prometo que no me duermo, que no te doy la brasa y que seré buena, andaaaaa, que quiero ir…— sigue Connie intentándolo.
— ¡Que pesada, por todos los cielos! Vale, pero a la primera de cambio que te vea cerrar los ojos, juro que te saco de la sala de los pelos, estás avisada— desiste Regina con un soplido de resignación.
— ¡Eh! ¡Que no me hacéis caso! —  Grita Irene subiendo los bultos que carga y agitándolos un poco para captar su atención.
— Karol, ¿quieres que vayamos nosotras al centro comercial? Ese que tiene una tienda de manualidades tan chula, creo que los unicornios allí se cuentan por centenas—  pregunta Alicia, con la boca llena de cereales.
— ¡¡Gracias, mi niñaaaa!! Sabía que tenías un corazón tope grande, ya verás que bien nos lo pasamos Regina, seré la mejor compañera de cine— Connie empieza a dar saltitos por la cocina.
— Seréis cabronas, ¿pero es que nadie me hace caso hoy? Me cago en la puta, que estoy ¡AQUÍ! — La voz de Irene retumba en las paredes de todo el piso.
— Pues me parece una idea estupenda, me visto en un pispas y nos vamos a ver esos uní cuernos, que tengo que ampliar la colección— contesta Karol a Alicia con una sonrisa enorme.
De repente una voz se alza más que el resto y no es exactamente Irene la que grita, So está plantada frente a sus amigas con gesto desorbitado.
— ¡¡¿Pero es que nadie se ha dado cuenta?!!
Todas miran a So sorprendidas, la rubia acaba de aparecer con un pijama de Súper Woman y unas zapatillas de Star Trek y se agarra con las uñas al cerco de la puerta de la cocina. Entre la cara y los pelos alborotados, enseguida se echan a reír.
— No os riáis, gilipollas, tenemos la casa llena de hombres y no sé quién cojones son ¡quiero una explicación! — Dice So levantando, si cabe, un poco más el tono de voz.
— ¿Hombres? Nena, estamos aquí solas… Oye, no sabía que So era sonámbula, ¿y vosotras? — Pregunta Karol.
So no puede dar crédito a lo que oye. En la cocina están sus cinco amigas, y otros cinco hombres que la miran con cara extraña, con sonrisas perturbadoras. Irene se acerca a ella con las bolsas aún en las manos y le dice:
— Yo llevo un rato intentando que me hagan caso, pero no hay manera. Llevo dos días viendo a estos tipos pululando por la casa como si tal cosa, y he traído…
So mira a Irene con cara de asombro, mientras se da cuenta de que el tipo que ha despertado a los pies de su cama está tras ella, con los brazos cruzados y sin hacer ningún ruido.
— ¿Me estás diciendo que hace dos días que están estos por aquí y no nos hemos enterado? — Pregunta So.
— No sé quienes son, pero parece que somos las únicas que los podemos ver, yo ya pensaba que me estaba volviendo loca. No hablan, no hacen nada, solo nos persiguen y se quedan quietos, creo que son fantasmas o algo parecido, pero mira lo que he traído— abre una de las bolsas y le muestra a So su contendido — .Quizás no funcione, pero todo es probar, yo no puedo ni ducharme a gusto y…

— ¿Fantasmas…? — Repite So sintiendo un mareo que le hace retroceder, hasta el punto de chocar contra el hombre a su espalda.
Antes de tocarlo se da cuenta y pega un respingo, abrazándose a la rubia.
— No te preocupes, ayer intenté pinchar a uno de ellos con los dardos de la diana, y al parecer no podemos tocarlos, así que ellos tampoco a nosotras, es curioso ¿verdad? — Sigue Irene como si tal cosa.
— ¡¿Curioso?! Tía, ¡tú te has vuelto loca, tenemos a gente metida en casa, joder!
— Que no, si además están muy buenorros, no te pongas así, esto tendrá alguna explicación, aunque al parecer tampoco se les da muy bien hablar, lo he intentado y no me hacen caso, me miran de una forma muy rara, pero no dicen ni “mu”.
So cae desmayada al suelo y el resto de amigas se acercan para atenderla. No saben qué le pasa pero está pálida como un payaso desteñido y su pulso se ha disparado.
— Será mejor llevarla al sofá, la pobre ha sufrido una conmoción— recomienda Irene a sus amigas, pero al parecer siguen ignorándola— En serio, ¿queréis hacerme caso de una puta vez? No tiene ninguna gracia, ¡hostia!
— No seas cansadita, que sí, que ya vemos tus bolsas, que ya sabemos que estás aquí dando por saco, que ya llevamos a So al sofá…— y acercándose Karol al oído de Irene, le susurra— y también estamos al tanto de los maromos que nos rodean, pero deja de dar el coñazo, nena, nos los vas a espantar y algunos tienen habilidades de lo más interesantes. Luego te lo explico.  





Y mañana viene Connie, ella es de esas personitas dulces y preciosas que siempre quieres tener al lado, y además, escribe cojonudamente, así que todos a leer su próxima entrada de qué hacer antes de los 30. 
 

4 comentarios:

  1. jajaja no está nada mal antes de dormir. Fantasmas-maromos pululando... interesante :P

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  2. Divertido..., curioso..., interesante..., y muy visual..., tu cabecita siempre me sorprende.

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  3. jajajaja ahora me quedo sin saber que habilidades curiosas tienen, eso no se vale :D

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